El local, de 65 m², implicó una refacción integral sobre un espacio preexistente, adaptado por completo a la identidad de la marca. El proyecto —llevado adelante por el estudio EMME, bajo la dirección de las arquitectas María José Nayam y Mariela Fayos— combina una estética industrial con materiales nobles y una impronta visual contundente, en línea con el universo smokehouse de Ribs al Río.
Entre los elementos destacados se encuentra una barra revestida en madera, un frente con ladrillos en tonos oscuros y un sector de parrillas diseñado especialmente para la operación del local. Como sello distintivo, una campana roja se posiciona como pieza central, aportando carácter y visibilidad dentro del lugar.
La obra incluyó el desarrollo de sistemas de extracción e inyección de aire con conductos de hierro negro a la vista, reforzando la estética técnica del espacio, así como la incorporación de soluciones que optimizan tanto la operación como la experiencia del cliente. La disposición del local fue pensada para integrarse al entorno del shopping sin perder la identidad propia de la marca.
En línea con su perfil gastronómico, la carta de la nueva sucursal reúne sus principales clásicos del BBQ: distintas versiones de ribs —Spare Ribs, Baby Jr y Baby Back Ribs— junto a opciones como Brisket burger y una variedad de sándwiches ahumados, entre ellos el de bondiola desmechada, roast beef, brisket —ganador del duelo con Locos X el Asado— y el rib-wich. La propuesta se completa con tacos de cerdo ahumado y entradas como croquetas de bondiola, empanadas de roast beef y papas fritas, además de acompañamientos como mac and cheese y ensaladas. También cuenta con menú kids, pensado para ampliar la experiencia a todo tipo de público dentro del shopping.
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