Hacer pie en la plaza gastronómica cordobesa nunca es un trámite. Sin embargo, a varias semanas de haber levantado las persianas de su primer local en la provincia, la cadena mendocina Guchini ya juega con el diario del lunes: el público local les validó la propuesta de sándwiches gourmet al paso y el plan de armar una red federal sumó su primer poroto fuera de su provincia natal.
El debut se concretó en pleno corazón de Nueva Córdoba (Buenos Aires 518, a metros del Paseo del Buen Pastor), una zona que la marca buscaba por el flujo constante de universitarios y jóvenes.
La estrategia de abrir "en el peor momento"
Inaugurar a mitad de año, con el frío del invierno encima, parece un error de cálculo para un formato que vive del consumo al paso. Pero en el búnker de Guchini lo tenían fríamente calculado: "Nos vino muy bien arrancar en lo que para nosotros es temporada baja. Nos sirvió para pasar la curva de aprendizaje del equipo y ajustar las clavijas de la operación sin sufrir un colapso en el servicio", explican desde la marca.
A un mes del debut, el local de 80 m2 cubiertos (enfocado a pleno en el takeaway y el consumo en la vereda) demostró que la marca sorteó el invierno sin problemas: sostienen un promedio estable de 300 clientes diarios y mantienen el ritmo del primer día, cuando abrieron con una cuadra de fila en la puerta antes de levantar la persiana.
Músculo local: franquicia y centro de producción propio
La llegada de Guchini a Córdoba se dio de la mano de un franquiciado local, David Vignale. La puesta a punto de la plaza requirió una inversión superior a los US$ 100.000, pero el dato clave de negocios es que la plata no fue solo a la estética del mostrador: montaron un centro de producción propio en la ciudad. Esa es la estructura que les garantiza la calidad del producto y el volumen para abastecer el mercado cordobés a gran escala.
Aunque la marca no trabaja con delivery propio y se apoya 100% en el retiro por mostrador, la fisonomía de Nueva Córdoba los obligó a adaptarse rápido. A diferencia de Mendoza, donde el consumo está pegado a las plazas, en Córdoba el cliente se volcó en masa a comer en los banquitos de la vereda o a llevarse el sándwich para comer en casa.
La hoja de ruta: el mapa para llegar a los 8 locales
Con el negocio cordobés ya en régimen de crucero, la marca apunta a los próximos hitos de su plan a un año, donde proyectan alcanzar una red de 8 sucursales activas:
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Paso inmediato: Están listos para inaugurar su cuarto local en Mendoza, un formato rutero en una estación de servicio estratégica camino a Chile.
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Desembarco en Buenos Aires: Planean la apertura de un local insignia propio en Capital Federal, que funcionará en tándem con un centro de distribución mayorista diseñado para empezar a franquiciar la zona metropolitana.
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Módulos de verano: Ya buscan locaciones para instalar un punto de venta playero para la próxima temporada alta, con la mira puesta en la Costa Atlántica (Mar del Plata) o en Punta del Este, Uruguay.
El plan de fondo: pelear el número uno
La experiencia en Córdoba es el primer gran test de Guchini fuera de su zona de confort, y el objetivo final es agresivo: quieren ser la sanguchería número uno de Argentina en los próximos cinco años.
"En redes sociales somos la marca más fuerte y con más presencia del rubro. El plan a mediano plazo es estar en todas las provincias y empezar a cruzar la frontera", aseguran desde la marca. De hecho, la internacionalización ya se mueve: tienen charlas avanzadas con inversores de Uruguay y miran de reojo el mercado chileno por pura cercanía geográfica.
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