El boom de las franquicias reconfigura el mercado de locales comerciales: qué buscar, cuánto pagar y dónde instalarse

El auge del sistema de franquicias no solo está impulsando a cientos de emprendedores: también está transformando, silenciosamente, el mercado de locales comerciales. En un contexto donde los alquileres suben más del 40% interanual y la demanda de locales vuelve a crecer, las marcas comienzan a fijar nuevas reglas de juego sobre qué, dónde y cómo se alquila.

Hoy, elegir un local para una franquicia ya no es una decisión inmobiliaria: es una decisión estratégica. Mientras el modelo de franquicias se consolida como uno de los principales motores de crecimiento en Argentina, la demanda de locales comerciales vuelve a acelerarse y se configura un nuevo mapa, con nuevas reglas para  el mercado.


En pleno proceso de expansión, las franquicias buscan asegurar estabilidad. Aunque en el mercado los contratos comerciales suelen firmarse por un mínimo de tres años, hoy se recomiendan plazos de cuatro a cinco años, alineados con el período promedio de recupero de la inversión. “Cuando una franquicia se instala en una ubicación, busca quedarse. Si cierra, no solo pierde el franquiciado: también se resiente la marca. Por eso acompañamos a que el contrato de alquiler tenga la misma duración que el contrato de franquicia”, explica Marcelo Bernardini, Socio Fundador de Franquicias que Crecen.

En el caso de la ubicación, las prioridades varían según el modelo de negocio, pero el patrón es claro, las marcas de venta directa prefieren avenidas con alto tránsito peatonal y vehicular, cerca de colegios, universidades, hospitales o nodos de transporte, mientras que las franquicias orientadas al delivery pueden elegir zonas internas con costos más bajos. Bernardini comenta que “Las franquicias low cost —las más demandadas del año— buscan locales desde 30 m² ubicados en zonas de movimiento constante. Ese flujo diario es lo que sostiene los ingresos mensuales”.  Dentro del mapa,  CABA, se mantiene como top, destacando los barrios de  Palermo, Belgrano, Recoleta, Barrio Norte, Villa Urquiza, Devoto y Microcentro.  Sin embargo, también hay oportunidades en barrios con precios más accesibles y potencial de crecimiento en el Gran Buenos Aires:  Olivos, Escobar, Pilar, Maschwitz en la zona Norte,  Ramos Mejía, San Justo, Morón, Castelar, dentro de la zona Oeste y en el Sur,  Avellaneda, Lanús, Lomas de Zamora, Berazategui.

Y cuando se piensa en cuánto pagar, de acuerdo al informe de Locaciones Comerciales 2024 de la Dirección General de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires, el valor medio de alquiler ronda los $6.334 por metro cuadrado, mientras que en 2023 se ubicaba en $4.492/m². Sumado a esto, Bernardini afirma que “El mercado es quien fija el precio, más allá de lo que establezcan inmobiliarias o propietarios. Lo que realmente define el valor es la ubicación: no cuesta lo mismo un local en Cabildo y Juramento que uno en Monroe y Blanco Encalada” y continúo, “el éxito de una franquicia no depende sólo de la marca o esquina, lo que garantiza la rentabilidad es que el local responda al tipo de consumo que busca la franquicia.”

Finalmente, antes de firmar, las marcas evalúan un checklist básico: agua corriente, instalación eléctrica adecuada (ideal trifásica), gas para gastronomía, piso antideslizante, y un frente visible. En gastronomía, el punto crítico es uno solo: la ventilación. Si el local está bajo un edificio, la normativa exige un tiraje completo hasta la terraza para habilitarlo. Este requisito puede elevar los costos, pero sin él, el local simplemente no es apto. 

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